miércoles, abril 09, 2008

Doble vida



Despierto y mi entorno es completamente desconocido. Hay una luz que se filtra por una hendija que nunca antes había visto. El calor es húmedo y mi cuerpo está lleno de sudor, pegado a mi cuerpo. Intento levantarme y siento un peso sobre mí, trato de levantar mis manos y mis dedos descubren una masa gelatinosa que no atino a saber que es. Mi vista se empieza a aclarar y veo un techo de madera mohosa y definitivamente vieja que amenaza caer en cualquier comento. Me desespero e intento de nuevo moverme, es inútil, mis manos estan atadas, así como mis piernas y del cuello una soga que ahora siento que me lastima, me mantiene pegado al piso o a una mesa, ni siquiera sé donde estoy.

Siento dolor en mi rostro, en mi boca el sabor inconfundible de la sangre me inquieta, ¿Qué pasó? Este dolor en mis músculos es lacerante, siento las pulsaciones aceleradas de mi corazón en las puntas de mis dedos, los cuales adivino, en carne viva, me forzo a moverme y las sogas pareciera que se aprietan cada vez más, sobre todo la de mi cuello que ahora siento que me ahoga. En un destello de superviviencia, me quedo inmóvil completamente, el corazón parece que se saldrá de mi pecho, poco a poco, la calma regresa, el silencio es increíblemente perturbador. Nunca había escuchado tanto silencio... Me sonrío con la ocurrencia, ¿El silencio se escucha?

A lo lejos escucho pasos acercándose, trato pensar como salir de esta situación. Se abre una puerta y entra una persona, no la alcanzo a ver, pero siento su presencia.

¿Estas bien? Me pregunta la enfermera, ahora todo el entorno es el de una sala de hospital, trato de levantarme y me dice: Espera galán, todavía estas en recuperación. La operación fue todo un éxito.

Aun con la inquietud, me dejo llevar por esa enfermera risueña que no para de hablar y me alegro de estar bien. Las luces pasan hipnóticamente una a una y cierro los ojos. Duermo. Un grito y abro mis ojos súbitamente. Es imposible, estoy de nuevo en esa casucha de madera, ahora me encuentro de pie, con un enorme cuchillo en la mano, estoy cubierto de sangre, los gritos se suceden uno a otro, volteo hacia todos lados y no logro ubicarme.

Escucho pasos y ruidos por fuera de la que ahora identifico como una cabaña. No entiendo nada, pero algo me dice que debo salir de ahí inmediatamente. Camino agazapado, pegado al piso, los olores se confunden, pero la sangre y la humedad se pegan a mis fosas nasales, es un hedor que perturba y me hace trastabillar. Me coloco detrás de un mueble viejo, y miro alrededor, hay cuerpos destazados, miembros arrancados de cuerpos que muestran expresiones de horror que nunca había visto.

Debo salir de aquí, pienso y me muevo lentamente hacia la luz que pienso es la puerta, detrás de mi hay una ventana cerrada, esa puede ser otra opción. El empuñar el cuchillo me hace sentir valiente. Se escuchan pasos de gente que corre de un lugar a otro, sé que estoy rodeado, se siguen escuchando gritos y de pronto... un disparo. Lo escuché tan fuerte que me ensordece momentaneamente. Al lado de la puerta cae pesadamente un cuerpo, una voz me grita: -Alberto, sal ya, estas cubierto. Titubeo, pero me veo y me digo: -Si, estoy cubierto, pero de sangre.

Siento que ya no tengo que perder y me abandono, en un acto que jamás me hubiera imaginado salgo y la luz del día me cega. En ese momento escucho detonaciones de balas, cada vez, más lejanas, como ecos. La luz es cada vez más fuerte, pero a la vez, es menos molesta. Es todo, me digo... y me entrego.

Escuchar mi nombre en ese momento, que insiste e insiste, con una voz dulce y calurosa, es como regresarme de la muerte. Alberto, despierta, escucho una y otra vez. Ahora estoy en el hospital, en mi cuarto, en franca recuperación.

¿Qué fue lo que pasó? Me intriga, viví intensamente una vida, ¿En un sueño? Pero era tan real. era tan real.


2 comentarios:

Irena de O dijo...

Los sueñoas muchas veces nos hacen vivir experiencias que en la vida real pueden estar muy lejanas o al contrario demasiado cerca para notarlo.
Tu dices que te asombra escuchar el silencio,debes agradecer que en algún momento se te dé esa oportunidad, el silencio habla todo el tiempo pero solo hay que escucharlo de vez en cuando.
un abrazo y cuidate.
PD:buena historia

Venus dijo...

uyyyy mi imaginación se avivo con cada palabra... de hecho ahorita todavía siento que mi corazón saldrá de un momento a otro... me asuste, viví ese sueño tuyo como si fuera en carne propia... Al principio pensé, -mira reencarno en un pollo que será destazado, pero conforme fui leyendo te cambie de pollo a persona jejeje (sorry!)-... Con todo esto... Será que me pongo en tu lugar?, será que ese sueño quizá fue algo que viviste en alguna vida pasada? o que vivirás en alguna vida futura?... Realmente fue un sueño?... Eso es parte del misterio de nuestra vida, nuestro consciente e inconsciente... Lo que sí es que fue una historia con drama, suspenso y terror para mí...

Un beso (L)... muy bien!!!