lunes, febrero 20, 2012

El amor y la dopamina


Desde el principio de los tiempos el amor ha sido una constante en la humanidad. Hemos desarrollado un sentido de pertenencia que nos remite a la familia, a las amistades, al entorno social, a la comunidad, a la patria, al planeta y también este sentimiento se da hacia causas y por supuesto a la pareja.

Poetas, científicos, intelectuales, religiosos, líderes y creo que la gran mayoría de las personas se han visto intrigados por este sentimiento que levanta pasiones y fomenta desde lo más sublime hasta lo más perverso. Así, llegamos a nuestros días donde los avances en la ciencia y la tecnología nos ha permitido conocer más a fondo los detalles que pasan en nuestro cerebro y todo lo que esto conlleva en nuestro desarrollo como humanidad.

Ahora se ha demostrado que el amor, esa emoción que hace que nuestros días transcurran sin contratiempos, que nos da el valor para enfrentar adversidades, que hace que el mundo gire al ritmo de una melodía y que lo peor no es concebible, se debe a una gran cantidad de dopamina que segrega el cerebro y que lo ha hecho siempre, en una herencia genética que garantiza la reproducción y por ende la conservación de la especie.

El conocimiento de esto me lleva a pensar que quiero que sigas provocando el derramamiento de dopamina en mí. Toda la vida. Soy feliz y quiero hacer que tu dopamina sea una fuente inagotable.


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